
Viñedos que se vuelven agave en California
La caída de las ventas de vino y las restricciones de agua están empujando a productores y vinicultores de California a voltear hacia el agave como un cultivo más barato de mantener y con potencial para sostener una nueva categoría de destilados hechos en el estado. El movimiento aún es pequeño, pero se extiende desde operaciones boutique hasta productores comerciales de mayor escala.
El giro ocurre en un momento difícil para el vino californiano: ventas a la baja, exceso de uva y costos operativos más altos llevan a algunos productores a arrancar viñas o dejar la fruta sin cosechar. También refleja un cambio más amplio en el negocio de las bebidas, donde el vino ha perdido impulso mientras el tequila se ha mantenido mejor que muchas otras categorías alcohólicas.
El caso de Stuart Woolf en Huron
Stuart Woolf, agricultor de segunda generación en Huron, es uno de los que apuesta por el agave. Ha plantado cerca de 550 acres en los últimos cuatro años y planea sumar otros 150. Según Woolf, el cultivo ofrece una vía posible para mantener la actividad agrícola en las tierras de su familia, proteger empleos y sortear los estrictos límites de uso de agua que afectan buena parte de su operación de 30.000 acres.
El agave, la suculenta espinosa que en México se usa para tequila y mezcal, cuesta menos plantar y cultivar que la uva, y requiere menos agua y mantenimiento. Para los productores de las zonas secas de California, esas ventajas son centrales.
Costos: agave frente a vid
Steve Vierra, científico de suelos y consultor con casi 30 años de trabajo en la zona vitivinícola californiana, señaló que plantar agave cuesta alrededor de 10.000 dólares por acre. Convertir la tierra de vuelta a uva puede costar hasta 70.000 dólares por acre, según la región. Una vez establecido, el agave puede sobrevivir en buena medida con la lluvia natural, mientras que los viñedos exigen más riego.
Ese menor costo no elimina el riesgo. El agave tarda en madurar, normalmente cinco años o más, lo que significa que los productores toman decisiones hoy para un mercado que puede verse muy distinto cuando las plantas estén listas para cosechar. Vierra describió el agave como un cultivo especulativo y señaló que los destiladores no ofrecen contratos previos a la plantación que den mayor certeza a los agricultores.
El fantasma de la sobreoferta
También hay señales del mismo riesgo de auge y caída que se ha visto en otros productos agrícolas. Los precios del agave en México han caído con fuerza tras un periodo de fuerte expansión, un recordatorio de que la plantación acelerada puede llevar a la sobreoferta. Es una preocupación también en California, sobre todo porque el estado aún tiene capacidad limitada para procesar grandes volúmenes de agave en destilados.
La presión inmediata sobre el vino
Los problemas de los viticultores son más inmediatos. Las ventas de vino cayeron 5% el año pasado, el descenso más pronunciado entre las categorías de bebidas alcohólicas, según datos de Circana recopilados por Bloomberg Intelligence. La categoría sigue generando más de 15.000 millones de dólares al año en los canales minoristas que rastrea Circana, pero no ha crecido al menos desde 2022.
Dale Stratton, director gerente de la consultora Azur Associates, dijo que algunos productores están retirando viñas o dejando que los cultivos se echen a perder porque la demanda es demasiado débil para justificar la cosecha. Los costos de mano de obra y otros gastos operativos han sumado presión.
El tequila como contraste
En comparación, el tequila se ha mantenido relativamente resistente. En las 52 semanas terminadas el 9 de septiembre, las ventas de tequila estuvieron planas, mientras que el vodka, el whisky y otras categorías de licores cayeron al menos 1,5%, según el reporte de Bloomberg citando datos de mercado. Las exportaciones mexicanas de tequila a Estados Unidos crecieron cerca de 30% en volumen de 2020 a 2025, pese a una caída de alrededor de 1% el año pasado, de acuerdo con el Consejo Regulador del Tequila.
Ese contraste moldea el pensamiento de los productores. Woolf dijo que la gran población de California y el fuerte interés del consumidor en destilados de agave lo ayudaron a decidirse a plantar el cultivo. También señaló a la población latina e hispana del estado como parte de la lógica de mercado local para una categoría de destilados de agave producida más cerca de casa.
Lo que no se puede llamar tequila ni mezcal
Aun así, los productores californianos no pueden comercializar estos destilados como tequila o mezcal. Esos nombres están protegidos por denominación de origen, lo que obliga a construir una identidad propia para el agave hecho en California. El reto no es menor: implica desarrollar capacidad de procesamiento, definir estándares y educar al consumidor sin confundirlo con las categorías mexicanas que el mercado ya reconoce.
Para el productor de agave en México, la historia californiana es a la vez espejo y advertencia. Espejo, porque muestra que el interés por el agave crece más allá de las denominaciones tradicionales. Advertencia, porque el ritmo de plantación sin contratos ni capacidad de transformación ya provocó una caída de precios en México. La lección para el territorio agavero es clara: el cultivo sin cadena productiva ni acuerdos justos puede repetir la volatilidad que hoy golpea a quienes sembraron de más.
Fuente original: Vinetur — California grape growers convert vineyards to agave.















