Tequileras contaminan suelo y agua: alerta ambiental

Tequileras contaminan suelo y agua: alerta ambiental

La huella ambiental de la industria tequilera

La producción de tequila en México, iniciada en 1538 con los primeros fermentados de agave en la región de Jalisco, ha evolucionado hasta convertirse en una industria global. Sin embargo, su crecimiento exponencial ha traído consigo daños ambientales significativos, particularmente en el suelo y los cuerpos de agua.

Según datos de 2025, la categoría tequila/mezcal alcanzó 6,400 millones de dólares en ventas, y la exportación anual de mezcal y tequila llegó a alrededor de 184.8 millones de litros, de acuerdo con la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Este éxito comercial contrasta con las prácticas agrícolas que, en muchos casos, priorizan la productividad a corto plazo sobre la salud del ecosistema.

El uso de herbicidas tóxicos en el cultivo de agave

Un experto agrónomo, egresado de instituciones públicas de investigación y con amplia trayectoria en innovación del campo, reveló hace 17 años que el uso permanente de herbicidas como el glifosato, paraquat y ácido 2,4-D diclorofenoxiacético, junto con fertilizantes químicos ácidos como la urea, estaba dejando sus miles de hectáreas de cultivo de agave casi muertas. Solo 10 de cada 100 nuevas plántulas lograban crecer.

Este especialista calculó pérdidas por 9,000 millones de pesos debido a la degradación del suelo. La solución que implementó fue abandonar estas sustancias tóxicas y optar por insumos de origen natural, lo que en seis años revirtió la crisis: la muerte de plántulas se redujo a 6 de cada 100. Este caso ejemplifica cómo las malas prácticas empresariales, basadas en agroquímicos sintéticos, no solo dañan el medio ambiente sino que también afectan la viabilidad económica a largo plazo.

Impacto en el suelo y cuerpos de agua

La contaminación del suelo por herbicidas y fertilizantes químicos reduce la actividad biológica, esencial para la salud del ecosistema. Estos químicos pueden filtrarse hacia los mantos freáticos y cuerpos de agua superficiales, afectando la calidad del agua y la biodiversidad. En regiones productoras como el valle de Amatitán-Tequila y Los Altos de Jalisco, donde se concentran municipios como Arandas, Tequila, Jesús María, San Gabriel y Zacoalco de Torres, el impacto es particularmente preocupante.

Las tequileras más poderosas, como Casa José Cuervo, Casa Corralejo, Casa Sauza, Casa Herradura, Tequila Casa Don Julio, Tequila Centinela, Tequila San Matías de Jalisco, Tequila Siete Leguas y Bacardí & Cazadores, tienen una responsabilidad crucial en la adopción de prácticas sostenibles. La transición hacia métodos orgánicos y regenerativos no solo beneficia al medio ambiente, sino que también asegura la calidad y autenticidad del destilado, un valor apreciado por los consumidores.

Hacia una producción más sostenible

El caso del agrónomo que recuperó sus tierras demuestra que es posible revertir el daño. La clave está en abandonar los agroquímicos tóxicos y adoptar prácticas que respeten el ciclo natural del suelo. Esto incluye el uso de compostas, abonos verdes y control biológico de plagas, así como la implementación de sistemas de riego eficientes que reduzcan la presión sobre los recursos hídricos.

La industria del tequila, con siglos de tradición, enfrenta el reto de equilibrar la demanda global con la protección del territorio. Los maestros destiladores y las comunidades locales son testigos de cómo el deterioro ambiental amenaza no solo el paisaje, sino también el patrimonio cultural y la viabilidad futura del sector. La sostenibilidad no es una opción, sino una necesidad para garantizar que el tequila siga siendo un símbolo de México.

Fuente: Las tequileras también contaminan el suelo y cuerpos de agua – ContraRéplica