El ‘Tequila Lake’: sobreoferta global y sus consecuencias para toda la cadena agavera
En los círculos de la industria de bebidas espirituosas circula desde hace meses un término que sintetiza la situación actual del tequila: “Tequila Lake”. La metáfora alude a un exceso de oferta que afecta a todos los actores de la cadena de valor, desde el agavero hasta el importador.
La magnitud del problema
Las estimaciones del sector hablan de una sobreoferta en torno a los 500 millones de litros, resultado de decisiones de inversión tomadas en los años de mayor optimismo que hoy se materializan en tanques llenos y bodegas saturadas.
La consecuencia más inmediata es la caída en el precio del agave en campo. Después de años en que el precio del kilo de agave alcanzó niveles históricos, la sobreoferta ha empujado las cotizaciones hacia abajo, afectando directamente a los productores primarios.
Un ajuste en toda la cadena
Las destilerías con capacidad instalada superior a su demanda real enfrentan costos fijos difíciles de sostener. Las marcas que apostaron a crecer en volumen ven cómo sus márgenes se comprimen. Y los distribuidores internacionales, ante la mayor oferta disponible, tienen mayor poder de negociación para reducir precios de compra.
El crecimiento del mercado global de tequila muestra señales claras de desaceleración. El mercado estadounidense —que absorbe más del 80% de las exportaciones— sigue siendo robusto, pero ya no crece a los ritmos de doble dígito que caracterizaron los años pospandemia.
¿Cómo salir del lago?
Los analistas del sector señalan varias rutas de ajuste: consolidación de marcas, reducción de capacidad productiva, diversificación geográfica de exportaciones y, sobre todo, apuesta por el segmento premium donde los márgenes son superiores y la demanda es menos sensible al precio.
Fuente: análisis editorial / Agaves.pro.















