
Polinizador Social: ciencia, desierto y mujeres rurales en Sonora
En las tierras semidesérticas de Sonora, donde el agave es emblema y el bacanora forma parte de la historia oral de muchas familias, dos mujeres decidieron volver la mirada al monte y a las comunidades rurales que lo habitan. Así nació Polinizador Social para la Conservación y el Empoderamiento Rural A.C., un proyecto que convierte los residuos de la industria del bacanora en productos sostenibles y, sobre todo, en oportunidades para las mujeres rurales.
Liderado por las biólogas Valeria Cañedo y Leonela Báez, este proyecto reutiliza el bagazo del agave —las fibras que antes eran ignoradas o quemadas— como materia prima para una nueva forma de producir, enseñar y valorar el territorio.
El origen: biodiversidad y comunidad
Valeria Cañedo y Leonela Báez comparten formación como biólogas especializadas en recursos naturales, pero sus trayectorias tomaron rutas distintas que hoy se complementan. Mientras Valeria se sumergió en el mundo de las mariposas y polillas de Sonora, Leonela se encontró con las abejas nativas a través de un verano de investigación. Descubrió que las abejas de miel no son originarias de América y que Sonora es uno de los lugares más biodiversos de abejas en el mundo. Este conocimiento fue esencial para formar un enfoque que vinculara biodiversidad, territorio y comunidad.
“No estamos trabajando directamente con el bacanora, sino con los residuos… es abrir esta brecha nueva para las mujeres, una alternativa digna dentro de una tradición con la que muchas ya estaban familiarizadas, pero desde un nuevo ángulo: la sostenibilidad”, explica Valeria Cañedo.
El desierto, a menudo visto como un espacio inhóspito, se transforma cuando se observa con detenimiento. “Nos enseñaron que el monte no es solo polvo”, dice Leonela Báez. “Es uno de los desiertos más verdes y biodiversos del mundo. Hay que aprender a leerlo”.
Mujeres que encienden fuego con bagazo y hacen jabón con historia
El trabajo con mujeres rurales ha sido uno de los ejes más poderosos de Polinizador Social. Desde el inicio, el objetivo fue claro: empoderar, capacitar y acompañar. Lo que empezó como tímidas reuniones se transformó en talleres, colaboraciones y círculos de enseñanza entre las propias participantes.
“El ver a estas mujeres capacitándose entre ellas fue muy significativo”, cuenta Valeria. “Antes decían: ‘yo no sé’, ‘no estudié’, ‘no tengo nada que enseñar’. Hoy comparten lo que saben, se sienten seguras y orgullosas”.
Uno de los logros más concretos fue convertir el bagazo del agave en iniciadores de fuego ecológicos. Este material, al venir con un grado de alcohol, es altamente flamable; al secarse, es perfecto para prender fogatas. Lo formalizaron como producto, lo combinaron con cartón reciclado y lo convirtieron en una alternativa limpia y eficiente.
Otro resultado destacado han sido los jabones artesanales hechos con fibras suaves del agave bacanora. Tras años de experimentación, lograron una fibra exfoliante suave, útil y segura para la piel. Usan esencias como jazmín o carbón activado, y los jabones son humectantes, adicionados con vitamina E. Pero lo más valioso no es solo el producto final, sino el proceso colectivo que lo respalda: las mujeres recolectan cartón de negocios locales, elaboran los jabones y encendedores a mano, y han tejido redes internas que fortalecen la economía local.
Economía restaurativa desde el territorio
Para las integrantes de Polinizador Social, la economía restaurativa no es una idea abstracta, sino una práctica diaria. La industria del bacanora desecha hasta el 70% de la planta, pero ellas identificaron una oportunidad para transformar residuos en un recurso valioso que genera ingresos, dignidad y contribuye a la conservación ambiental.
El proyecto demuestra que la ciencia aplicada, los saberes ancestrales y el trabajo comunitario pueden converger para revalorar el paisaje del desierto sonorense y empoderar a quienes lo habitan. Polinizador Social es un ejemplo de cómo los destilados de agave pueden ser motor de cambio más allá de la botella.
Fuente: Noro.mx – Polinizador Social en comunidades de bacanora en Sonora















