
El agave silvestre, base del mezcal duranguense, enfrenta una crisis de disponibilidad
De acuerdo con información publicada por El Siglo de Durango el 20 de junio de 2025, el agave silvestre utilizado para la producción de mezcal se ha agotado en varios municipios del estado de Durango. La situación ha llevado a productores y autoridades a emprender proyectos de plantación con distintas variedades, desde exóticas hasta gourmet, con el objetivo de preservar la tradición mezcalera y evitar la desaparición de esta especie clave.
La voz del sector: Gerardo Fuentes
Gerardo Fuentes, presidente de la Unión de Estados con Denominación de Origen Mezcal, explicó al medio que lamentablemente en varios municipios ya no queda agave silvestre. Por ello, se trabaja en su reintroducción y en el establecimiento de plantaciones formales con otras especies. Recordó que los 39 municipios del estado cuentan con denominación de origen mezcal y que en cada uno existe una variedad distinta de agave; el silvestre es el más comúnmente utilizado para la elaboración de esta bebida.
Fuentes advirtió que si en los próximos cinco años no se implementan programas de plantación del agave silvestre, esta especie podría desaparecer. “Se va a acabar”, enfatizó.
Variedades de agave en Durango
En Durango, la variedad más producida es el agave Cenizo. Sin embargo, en el sur del estado —particularmente en la zona indígena de Mezquital— también se encuentran otras especies como Mascarilla, Castillo y Tepemete. Esta última es considerada un agave gourmet por su sabor único, aunque actualmente se encuentra en riesgo de extinción.
Precisamente en esa región, una organización de maestros mezcaleros indígenas está recolectando semillas de Tepemete para iniciar su cultivo en plantaciones formales, una acción que busca garantizar la continuidad de esta variedad y el conocimiento tradicional asociado.
El problema de la extracción no regulada
Fuentes señaló que en años anteriores, productores de Jalisco adquirían agave en Mezquital no para elaborar tequila, sino para producir miel de agave. “La gente, por necesidad, lo vendía a precios bajos y durante años se lo llevaron. Hoy hay más control y se ha concientizado a la población sobre el verdadero valor del agave para evitar regalarlo”, comentó.
Además del problema del agotamiento del agave, el presidente de la Unión destacó que en Mezquital también hacen falta vinatas certificadas y predios que cumplan con las normas oficiales. “Allá, las vinatas son artesanales y rústicas, no están certificadas. La certificación permite tener control sobre los agaves, y también garantizar que la piña que llega a las vinatas tenga una ruta autorizada por la Conafor y la Semarnat, para asegurar que proviene de plantaciones reguladas y que el producto final esté debidamente certificado”, explicó.
Un llamado a la acción
La situación del agave silvestre en Durango refleja un desafío compartido en varias regiones mezcaleras del país: la presión sobre los recursos silvestres y la necesidad de transitar hacia modelos de cultivo sostenibles que respeten el territorio y el conocimiento de los maestros mezcaleros. La iniciativa de los maestros mezcaleros indígenas de Mezquital para recolectar semillas de Tepemete es un ejemplo de cómo las comunidades están tomando el control de su patrimonio.
Para conocer más detalles, consulte la nota original de Saúl Maldonado en El Siglo de Durango: Agave silvestre, en riesgo de desaparecer en municipios de Durango.















